| Descripción | Boletín del Archivo Histórico del Agua, año 12, núm. 37, septiembre-diciembre, 2007.
La reforma de 2004 a la Ley de Aguas Nacionales, asumió de manera explícita los principios de la gestión integrada del agua por cuenca hidrológica, para lo cual precisó la reorganización del arreglo institucional del agua en nuestro país. Uno de los principios de la gestión integrada es la participación de los grupos de interés en la definición, implementación y monitoreo de la política pública del agua. Esto implica el desarrollo de procesos de concertación, negociación y transacción entre actores sociales y gubernamentales para hacer posible el desarrollo de las acciones públicas en un ambiente cada vez más descentralizado, plural y de fuerte comunicación horizontal entre todas las partes. El trabajo “Las Cuencas hidrográficas de México: un avance consensuado” de Cotler, Garrido, Mondragón y Díaz, representa un primer paso hacia una unidad consensuada a nivel gubernamental para la gestión del agua, bosque, biodiversidad y otros recursos naturales con base en una regionalización hidrológica común que permita el entrecruzamiento de los principios y acciones de política de los distintos actores gubernamentales y una planeación hídrica con criterios ambientales desde la perspectiva de las cuencas hidrológicas. El trabajo “Retos para la sustentabilidad socioambiental en comunidades de la Cuenca del Lago de Pátzcuaro” de Denise Soares plantea la necesidad expresa de construir el modelo de gestión integrada del agua por cuenca hidrológica como también parte de la gestión ambiental –incluyendo biodiversidad, bosque, manejo de residuos sólidos- en los que el papel de los actores sociales es fundamental. El trabajo de Romero “La agricultura con agua residual en las ciudades de la cuenca Lerma-Chapala”, presenta los resultados de un estudio que se concentró en caracterizar la relación de los agricultores con el uso del agua residual, mostrando la necesidad de implementar una política pública más activa que construya una planeación estratégica e interinstitucional de largo plazo. Sergio Vargas presenta algunos resultados de la evaluación de la transferencia realizada en 1999, en la que ya se muestran algunas de las dificultades que han sido llamadas de segunda generación, en donde los aspectos organizativos, de dirección política que ejercen sus representantes y las maneras de participar en el manejo del agua. El trabajo de Guzmán reconstruye algunos de los elementos centrales en la formación de la capacidad de autogestión de los usuarios del distrito de riego 016, Estado de Morelos, en los que se muestra la etapa de gestión centralizada del agua y cómo las juntas de agua que entonces existían fueron subsumidas a las decisiones de política desde el gobierno federal. Por último, en “La disputa por el agua al interior de los ejidos. El caso del ejido de Cuautlixco, Morelos”, Parral y Guzmán nos presentan un ejemplo de la problemática por la distribución del agua en el que se perfilan las estrategias y conflictos por el agua entre grupos sociales en un proceso de diferenciación socioeconómica, pertenecientes a un mismo ejido.
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